GALxClima asiste a la presentación de la Metodología de Participación Pública de “Territorios en Red”, clave para una transición energética participativa

GALxClima participó en la presentación de la Metodología de Participación Pública de Territorios en Red, impulsada por la Fundación Renovables, Redeia y Renewables Grid Initiative (RGI), un encuentro que reunió a responsables institucionales, representantes del sector energético, organizaciones sociales y expertos en gobernanza climática para abordar el papel del territorio en la transición energética.

La jornada, moderada por la investigadora Cristina Monge, puso en valor el resultado de más de un año y medio de trabajo orientado a diseñar herramientas que permitan mejorar la relación entre infraestructuras energéticas y comunidades locales, reforzando la legitimidad social de los proyectos.

Una propuesta metodológica basada en la participación temprana

La metodología fue presentada por Adrián Maté (Renewables Grid Initiative) junto a María Manzano y Diego Ferraz (Fundación Renovables), quienes detallaron el proceso de elaboración y los aprendizajes recogidos tanto del análisis de más de 80 proyectos internacionales como del trabajo de campo en distintos territorios.

Los ponentes coincidieron en subrayar que las principales lecciones son recurrentes: la participación debe adelantarse al diseño de los proyectos, el territorio proporciona un conocimiento fundamental que debe incorporarse desde el inicio y los beneficios del despliegue energético deben ser claramente visibles para la población local.

Diego Ferraz explicó que la propuesta se articula como una herramienta flexible que no sustituye los procedimientos existentes, sino que los refuerza, integrando procesos participativos, canales de comunicación abiertos y mecanismos de seguimiento que permitan “escuchar, analizar y devolver” la información recabada a lo largo del ciclo de vida de los proyectos.

La mesa redonda: construir con el territorio

Uno de los momentos centrales de la jornada fue la mesa redonda, en la que participaron Joan Groizard, secretario de Estado de Energía y Minas; Antonella Battaglini, CEO de RGI; Fernando Ferrando, presidente de la Fundación Renovables; y Beatriz Corredor, presidenta de Redeia.

Joan Groizard puso el acento en la dimensión cultural y social del cambio energético, destacando que el paisaje siempre ha evolucionado y que la transición energética supone una nueva transformación inevitable. En este sentido, defendió que el debate no es si el paisaje cambiará, sino cómo hacerlo de manera consensuada. Advirtió además que la mayor amenaza no es un proyecto concreto mal planteado, sino “no avanzar” y perder la oportunidad de generar empleo, fijar población y afrontar la crisis climática, que ya está alterando el territorio de forma irreversible.

Por su parte, Antonella Battaglini subrayó que la participación ciudadana no debe considerarse un coste, sino una inversión estratégica. En un contexto global cada vez más polarizado, defendió el papel de la comunidad como el verdadero soporte de la transición energética y destacó la importancia de contar con una metodología clara que facilite su implementación real sobre el terreno.

Fernando Ferrando incidió en la necesidad de un cambio de enfoque profundo, señalando que el recurso escaso no son las renovables en sí, sino la capacidad de generar energía y distribuirla. En este sentido, reivindicó el papel central de las redes eléctricas y la necesidad de un cambio cultural que permita reconocer su valor, así como comunicar de manera temprana y transparente los beneficios que aportan a los territorios.

Beatriz Corredor aportó una visión práctica basada en la experiencia de Redeia, destacando que las infraestructuras no se desarrollan “sobre un mapa vacío”, sino en territorios con identidad, necesidades y un fuerte componente emocional. Insistió en dos elementos clave para el éxito de los proyectos: la honestidad y la confianza. Según explicó, anticipar la participación, abrir canales de interlocución y contar con figuras como gestores vecinales permite mejorar significativamente la aceptación social de las infraestructuras. Asimismo, reconoció que muchas resistencias surgen cuando la población percibe que los proyectos llegan tarde o ya definidos, lo que refuerza la necesidad de adelantar el diálogo y garantizar que las aportaciones del territorio tengan un impacto real.

Aportaciones desde el ámbito social, académico y territorial

El debate posterior contó con la participación de representantes de distintos ámbitos que enriquecieron la reflexión. Eloy Santiago Sanz, de la Universidad Rey Juan Carlos, recordó que la legitimidad social depende más de la integración en el proceso que del resultado final del proyecto, mientras que Jaime Fons, de la Red Española de Desarrollo Sostenible (REDS), señaló desafíos clave como la traducción del lenguaje técnico a términos comprensibles para la ciudadanía y la necesidad de adaptar los procesos participativos a cada contexto local, evitando modelos uniformes.

La jornada también contó con aportaciones distintas entidades relacionadas con el sector energético en el país, que pusieron el foco en las comunidades energéticas como herramienta fundamental para generar confianza y acercar el sector energético a la ciudadanía, y en subrayar la importancia de institucionalizar los procesos participativos y crear estructuras estables de diálogo que perduren más allá de proyectos concretos.

Una transición que se construye desde el territorio

La jornada dejó claro que la transición energética no es solo un desafío tecnológico, sino también social y territorial. La Metodología de Participación Pública de Territorios en Red pretende contribuir a este reto proporcionando herramientas concretas para mejorar la gobernanza de los proyectos, incorporar el conocimiento local y generar valor compartido.

La participación de GALxClima en este encuentro refuerza su compromiso con el impulso de modelos de transición climática más inclusivos, en los que las comunidades locales no sean meras receptoras de proyectos, sino actores clave en su diseño y desarrollo.

Como se destacó durante la jornada, el objetivo es avanzar hacia un modelo en el que las infraestructuras energéticas no se construyan simplemente en el territorio, sino verdaderamente con él, consolidando una transición energética más justa, democrática y sostenible.

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